Una entrada al azar: Su Alteza Google
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    Actualizado estoy

    Miércoles, 30 Julio, 2008, 989 visitas

    Acabo de actualizar el blog de la versión 2.5.1 de WordPress a la 2.6, sin casi incidencias. He seguido las instrucciones para hacer copia de seguridad de todo, por si fallaba algo, pero finalmente no ha hecho falta revertir la actualización. Todo parece ir bien, y la actualización la he hecho gracias a un plugin: WordPress Automatic Update.

    He pasado mis momentos de acojono, como es natural, pero finalmente, parece que mi blog y yo estamos vivos. Lo cual a lo mejor no es una buena noticia para alguno ;)


    ¿Es posible una Campus Party sin Windows?

    Viernes, 25 Julio, 2008, 1.807 visitas

    Nunca he asistido a una Campus Party como campusero, pero sí he tenido oportunidad de hacerlo -aunque al final no pudo ser: agendas incompatibles-, para ayudar a la gente de Live.com en un stand de Messenger. También, hace años, acudí a las puertas de una Campus Party con unos amigos, con la sana intención de recibir un par de hostias si alguien me reconocía: “¡ahí está el Paniagua de los cojones: vamos a partirle las piernas por windowsero!”. Exagero, pero lo cierto es que fui pensando que me iba a encontrar a miles de energúmenos linuxeros con sus largas barbas y su presunta falta de higiene personal, como zombies a la espera de caer sobre cualquiera que encendiese un PC que no rodara Debian, RedHat, o cualquier distro de la época.

    Richard Stallman iluminándose

    Ni que decir tiene que me equivoqué: ni todos los linuxeros son Richard Stallman (por lo tanto, no muerden), ni, y de eso quería hablar, Linux es el sistema operativo de las Campus Party, aunque a sus organizadores e impulsores seguro que les encantaría. Me explico.

    Cuando llegué aquel día a la puerta de la Campus, miré hacia la inmensa sala llena de PCs, unos tuneados y otros no, y se dio el caso de que, por la orientación del lugar, los monitores de los ordenadores quedaban cara al público que miraba desde la puerta. Yo esperaba ver montones de pantallas en negro, con sus eleeses en blanco; o aquella estupenda interfaz gráfica gnómica. Pero no, Lo que vi fue un montón de Windows rodando en los PCs de montones de gente, algunos de los cuales seguro que militaban -y militan- en la potente minoría devota de Nuestra Señora de la Fuente Abierta, y muchos de los cuales, simplemente, habían asistido a la Campus a llevarse un poquito de Party a sus cuerpos.

    O sea que mucho clamar por el software libre, pero a la hora de la verdad -cuando hay que jugar, cuando hay que trabajar…-, no hay Campus Party sin Windows.


    Valencia: flores, luz y amor

    Martes, 22 Julio, 2008, 2.024 visitas

    No veas qué maravilla de ciudad tenemos los valencianos. Y qué pedazo de comunidad autónoma. Si es que estamos que lo tiramos, se nos sale la modernidad por los poros, oyes. Claro, como somos inmensamente ricos, y muy a pesar del gobierno central -el asqueroso de Zapatero, que es que nos odia, el muy maricón-, pues podemos hacer esas cosas que otros no pueden ni saben ni quieren.

    Por ejemplo, nosotros, en Valencia y en todo el Levante Español, disfrutamos de un clima excepcional, que hace que tengamos un turismo de calidad, que viene a disfrutar de las inmensas posibilidades culturales que les ofrecemos.

    Eso sin contar con que, a pesar de que Zapatero quiere que nos muramos de sed, nosotros sabemos racionar nuestras reservas de agua muchísimo mejor que cualquier otro territorio del mundo, y no sé si decir del universo. Por eso dedicamos tantos esfuerzos a implantar campos de golf, que son un verdadero prodigio de la gestión eficaz del agua.

    Además, en las playas de Valencia tenemos WiFi gratuita. Porque es que tecnológicamente somos de lo más puntero, como no podía ser menos en un Levante que es la avanzadilla española en materia de educación de nuestros jóvenes. Lástima que la juventud no sepa valorar los esfuerzos que nuestro gobierno autónomo hace por fortalecer su carácter, mediante el utilísimo método de inmersión barracónica.

    Ni que decir tiene que somos pioneros en todo. O sea en todo. Por ejemplo, tenemos un circuito estupendo a pocos kilómetros de la ciudad, pero como somos más chulos que un ocho, y nos sobra el dinero, pues nos hemos gastado unas decenas de millones de euros en montar otro circuito, esta vez dentro de Valencia -sí, sí, un circuito urbano, con dos cojones-, que nos pone en las primeras páginas de la prensa mundial, como lo que somos: los mejores. Además, si mediante la celebración de estas carreras podemos hacer un favorcillo económico al yerno de D. José María Aznar, D. Alejandro Agag, qué menos que, de esta forma, agradecer tantos y tantos favores como nos hizo en su momento tamaño prócer.

    Por otro lado, como somos un pueblo eminentemente familiar, de vez en cuando organizamos grandes eventos religiosos, trayendo al Papa de Roma y a sus cientos de miles de kikos. Eso es porque nuestro President de la Generalitat es del Opus Dei, organización sin ánimo de lucro; y porque nuestras relaciones con los nunca bien ponderados obispos de la Conferencia Episcopal son magníficas. No olvidemos que nuestro obispo de Valencia, monseñor García Gasco, que El Señor nos lo cuide muchos años, es un miembro insigne de la misma. ¡Qué suerte tenemos de que hasta Dios esté de nuestro lado!

    Aunque nunca se me acabarían los temas que glosar de esta nuestra tierra, no quisiera dejar pasar la ocasión de inundar de elogios a la clase política de nuestras tres provincias. Batalladores incansables de la valencianía como nuestros dos últimos Presidents de la Generalitat, D. Eduardo Zaplana y D. Francisco Camps. La tan campechana como rompedora alcaldesa de Valencia, Doña Rita Barberà. Gente tan abnegada y generosa con Alicante como D. Luis Fernando Cartagena. O verdaderos defensores de la Democracia frente a las hordas rojas castellonenses, como D. Carlos Fabra. Y tantos y tantos otros caballeros de la politica que honran a nuestra región con su devoción y su entrega sin límites.

    ¡Dios mío, qué emoción! Me dan ganas de cantar aquello de la tierra de las flores, de la luz y del amor. Amén.


    De Moros, levantes y países

    Lunes, 21 Julio, 2008, 1.051 visitas

    De Moros

    Vengo de pasar un fin de semana excepcional, en Oliva, celebrando las fiestas de Moros i Cristians (así se dice en valenciano). Han sido días de relajación, de descanso, pero también de actividad con los amiguetes. Hemos disfrutado de las noches en la càbila -centro social- de la filà -grupo festero- “Marràqueix”, bebiendo burret, comiendo putxero… Hemos visto desfilar a las filaes moras (a las cristianas me las he saltado: lo siento, pero no me gustan los cristianos), gozando de sus trajes tan espectaculares, de su andar parsimonioso, de sus músicas. Hemos visto algo de Oliva, y comido sus inigualables figatells en la terraza del bar de Paco Soqueta.

    Pero, sobre todo, hemos pasado unos días juntos unos cuantos amigos. Así da gusto que sea julio, que haga calor, e incluso que aún no hayan llegado las vacaciones. Creo que hay que dar gracias a la vida, ya que dios no existe, por poder pasar ratos con la gente a la que quieres. ¡Vivan los belmontes!

    De Levante

    Yendo en el coche, y oyendo la radio, he escuchado, por enésima vez, cómo a la tierra de los valencianos, desde otras latitudes -y, desgraciadamente, a veces también desde aquí- la llaman Levante. E incluso, como pasaba en pleno franquismo, he oído hablar del Levante Español, juntando Alicante con Murcia. Como no se me ocurre otra forma de expresar mi rabia ante el hecho de que se nos pueda despreciar tanto como para cambiarnos el nombre, sólo diré: a la mierda quienes hablen de Levante. Tenemos nombre, cabrones. Oficialmente, somos la Comunitat Valenciana. Incluso muchos de por aquí preferimos llamarnos País Valencià.

    De País Valenciano

    Hablando de País Valencià, he leído que el actual Partit Socialista del País Valencià - Partido Socialista Obrero Español (PSPV-PSOE), o sea los sociatas valencianos, se están pensando cambiar su denominación, para evitar el término País Valencià, que les suena demasiado rojo. Si lo hacen, sólo espero que no se les ocurra contar nunca con mi voto. Es poca cosa, pero es mío, y no pienso dárselo a ningún partido que renuncie a nombrar a mi país por su nombre.