Todavía no he podido preparar una máquina “real” en la que instalar el nuevo Windows 7, así que, de momento, me he limitado a montar una máquina virtual con un 1 GB de memoria y 16 de disco. La instalación se inicia sin problemas desde una ISO. La interfaz de instalación es casi un calco de la de Windows Vista:
Se instala rápido (para ser una máquina virtual: menos de 20 minutos), sin preguntas, con configuraciones por defecto. Se reinicia al final de la instalación, y empieza a cargarse Windows “por primera vez”. Así:
Cuando al final se inicia Windows 7, la primera pantalla pide que se asigne nombre al equipo y se cree un usuario:
Después, se sugiere que se le dé una contraseña al usuario, y, sin más, se inicia el sistema. Pero ese ya será otro tema…
Primeras impresiones respecto a la instalación
Pros: instalación rápida, intuitiva, nada “técnica”, orientada a cualquier usuario, aún menos “invasiva” que la de Vista. El inicio del sistema es rápido tras la instalación, sin pasos previos no solicitados, como la valoración del rendimiento en Windows Vista.
Contras: se parece demasiado a la instalación de Windows Vista, aunque recordemos que estamos en una pre-beta, una versión no-estable y nada definitiva, que usará herencias de Vista que soltará según avance el desarrollo.













Comentarios recientes