Estoy encantado y emocionado. El sorteo de octavos de final de la Champions League ha vuelto a hacerme sentir el fútbol como un deporte grande, me ha hecho olvidar por un momento las miserias provincianas, mediocres, de medio pelo, minifundistas, con las que los aficionados madridistas que vivimos en sitios como Valencia tenemos que convivir día sí y día también. Porque, para qué negarlo, mi visión del fútbol es, vamos a decirlo así, aristocrática. Y me explico.
Para que un club de fútbol se pueda llamar grande no basta con ganar una Copa del Rey de vez en cuando, o incluso con llegar a un par de finales de la de Europa. Ni siquiera ganando una Liga cada 30 años. Para ser un equipo grande hay que haber hecho mucho durante muchos años, de forma periódica pero habitual; hay que haber hecho felices a sus aficionados de manera regular; hay que conseguir que esos tifosi se sientan identificados con sus colores, sin que el cemento de unión entre hombres y club sea la existencia de enemigos externos, de permanentes persecuciones, de victimismos indisimulados, que sólo forjan actitudes anti-ponga-aquí-lo-que-quiera. Para ser grande hay que haberlo mamado. Y en Europa si hay dos equipos grandes, pero grandes de verdad, esos dos son el Real Madrid y el Liverpool, que han quedado emparejados, por fin, para los octavos de la Champions de esta temporada. Dios mío, qué gusto.

Ha habido otros emparejamientos para que un aficionado al fútbol histórico-aristocrático se chupe los dedos: un Inter-Manchester United o un Chelsea-Juventus son joyas muy apreciables. A pesar de que el Chelsea no deja de ser un parvenu, un equipo que ha llegado arriba como consecuencia de un aluvión de millones invertidos por nuevos ricos, queda engrandecido sólo por el hecho de que se enfrente a la Vecchia Signora. Y aunque el Manchester nunca dejará de ser el inmenso, grandísimo, potente y admirable segundón inglés (como lo son el Barcelona en España o el Milan en Italia, clubes de primerísimo nivel, pero sólo marqueses en la aristocracia en la que los reyes son, respectivamente, el Real Madrid y la Juventus), tener enfrente al Inter le dará el brillo que le falta.
Y el resto… El resto es la plebe