Después de la carrera de este fin de semana en Albert Park (GP de Australia), se me ha quedado el cuerpo raro. Me explico. La carrera fue muy divertida, por fin. O sea que hubo adelantamientos vistosos, accidentes afortunadamente sin heridos graves, variaciones continuas en la clasificación, un par de salidas del Safety Car… Me lo pasé bien, vamos
El gran notición es que un equipo “debutante” -ya…-, Brawn GP, que hace un par de meses no existía como tal, y cuyos pilotos estaban más cerca del paro que de siquiera tomar la salida esta temporada, no sólo se ha convertido en el gran ganador de la primera carrera del año, sino que ha colocado a sus dos conductores (Button, primero; Barrichello, segundo) en lo alto del cajón, y al frente de la clasificación del mundial. Olé sus cojones. Y más olé aún cuando, según lo entiendo yo, sus ingenieros han hecho lo que deberían hacer todas las escuderías: innovar, mejorar, adelantarse a los demás. ¡Bravo, Brawn!

Ah, por cierto: ¿Ferrari corría ayer? Qué mal me sabe recordar que ya lo dije…




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