Dice el refrán que más vale nacer con estrella que nacer estrellado. Y yo, que no soy muy de creerme los dichos -que suelen ser de lo más casposos-, no puedo por menos que pensar que ese está pensado justamente para iluminarnos sobre los dos últimos sistemas operativos de Microsoft: Windows Vista, el estrellado; y Windows 7, la estrella.
Es muy difícil explicar, si no es acudiendo a refranes como el que os comento, la mala fama con la que nació y vivió -aún vive- Windows Vista. Al principio, cuando salió al mercado y la gente despotricaba contra Vista, me pareció un dejà vu, o sea lo de siempre. Vamos, que el nacimiento de un sistema operativo nuevo de Microsoft siempre acarrea los consabidos comentarios: “para qué un sistema nuevo, si con XP estamos contentísimos”; “para qué Vista, si XP va de maravilla”. Quienes decían esto eran los mismos que unos años antes, al nacer Windows XP, salían con que “para qué, si Windows 2000…” Etcétera. Por eso no le di demasiada importancia al mal pie con que salió al mercado Vista. Pensé que ocurriría como con los sistemas anteriores: ya escampará. Pero resultó que no, que no escampó. Windows Vista nació con mala estrella, creedme. Un sistema que, para mí, ha sido el mejor de Microsoft desde 1975: seguro y bonito, qué más se puede pedir. Pues no. Nació estrellado, y así morirá.

Sin embargo, Windows 7 ha nacido con estrella. Desde que lo estábamos probando en la fase beta, las impresiones de la gente eran inmejorables. Todo el mundo se llenaba la boca con las bondades de un nuevo Windows que venía, por fin, a arreglar lo que, al parecer, había estropeado Windows Vista. Hasta los más acérrimos enemigos de cualquier producto de Microsoft claudicaban ante la buena estrella de Windows 7. He oído a linuxeros recalcitrantes alabar al nuevo Windows, no os digo más. Pero, al fin y al cabo, ¿qué es Windows 7 sino la continuación de Windows Vista? ¿A qué viene esta ola de amor incondicional a favor de Windows 7? Alguien podría pensar que, siendo tan malo Windows Vista, cualquier cosa que sacara Microsoft sería bien valorada, pero yo pienso más bien, puestos a sacar los pies del tiesto, que lo que se ha producido es una especie de flujo positivo interestelar, porque, en caso contrario, no se entiende cómo se puede pasar de denostar un sistema operativo excelente (Windows Vista) a idolatrar a su heredero, por muy bueno que este sea. Que lo es.
Supongo que nunca hay que dejar de contemplar el factor humano, ni siquiera en informática. Porque, a veces, todo se reduce a cosas tan intangibles como la primera impresión, o un boca a boca decantado en un sentido u otro. Como decía el romano, fama volat…



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