Una entrada al azar: ¿Y si Lewis apretara el botón?
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    Windows 7: nacer con estrella

    Lunes, 19 Octubre, 2009, 4.103 visitas

    Dice el refrán que más vale nacer con estrella que nacer estrellado. Y yo, que no soy muy de creerme los dichos -que suelen ser de lo más casposos-, no puedo por menos que pensar que ese está pensado justamente para iluminarnos sobre los dos últimos sistemas operativos de Microsoft: Windows Vista, el estrellado; y Windows 7, la estrella.

    Es muy difícil explicar, si no es acudiendo a refranes como el que os comento, la mala fama con la que nació y vivió -aún vive- Windows Vista. Al principio, cuando salió al mercado y la gente despotricaba contra Vista, me pareció un dejà vu, o sea lo de siempre. Vamos, que el nacimiento de un sistema operativo nuevo de Microsoft siempre acarrea los consabidos comentarios: “para qué un sistema nuevo, si con XP estamos contentísimos”; “para qué Vista, si XP va de maravilla”. Quienes decían esto eran los mismos que unos años antes, al nacer Windows XP, salían con que “para qué, si Windows 2000…” Etcétera. Por eso no le di demasiada importancia al mal pie con que salió al mercado Vista. Pensé que ocurriría como con los sistemas anteriores: ya escampará. Pero resultó que no, que no escampó. Windows Vista nació con mala estrella, creedme. Un sistema que, para mí, ha sido el mejor de Microsoft desde 1975: seguro y bonito, qué más se puede pedir. Pues no. Nació estrellado, y así morirá.

    Windows 7: la buena estrella

    Sin embargo, Windows 7 ha nacido con estrella. Desde que lo estábamos probando en la fase beta, las impresiones de la gente eran inmejorables. Todo el mundo se llenaba la boca con las bondades de un nuevo Windows que venía, por fin, a arreglar lo que, al parecer, había estropeado Windows Vista. Hasta los más acérrimos enemigos de cualquier producto de Microsoft claudicaban ante la buena estrella de Windows 7. He oído a linuxeros recalcitrantes alabar al nuevo Windows, no os digo más. Pero, al fin y al cabo, ¿qué es Windows 7 sino la continuación de Windows Vista? ¿A qué viene esta ola de amor incondicional a favor de Windows 7? Alguien podría pensar que, siendo tan malo Windows Vista, cualquier cosa que sacara Microsoft sería bien valorada, pero yo pienso más bien, puestos a sacar los pies del tiesto, que lo que se ha producido es una especie de flujo positivo interestelar, porque, en caso contrario, no se entiende cómo se puede pasar de denostar un sistema operativo excelente (Windows Vista) a idolatrar a su heredero, por muy bueno que este sea. Que lo es.

    Supongo que nunca hay que dejar de contemplar el factor humano, ni siquiera en informática. Porque, a veces, todo se reduce a cosas tan intangibles como la primera impresión, o un boca a boca decantado en un sentido u otro. Como decía el romano, fama volat


    Spamalot: unas risas

    Domingo, 11 Octubre, 2009, 3.493 visitas

    Ayer estuve viendo el musical Spamalot en el Lope de Vega de la Gran Vía de Madrid. Yo, que soy un absoluto fanático de los Monty Python, iba con ganas de revivir los grandes momentos que los británicos me hicieron pasar hace tantos años. Y, si bien no salí defraudado, fui consciente de que Python sólo hay unos, y ya no existen.

    Me explico. Los actores están estupendos -unos más que otros, claro-, la puesta en escena es espectacular, los chistes de los Python (algunos pasados por un tamiz español) no han perdido ni un poco de la fuerza original. Pero no era Monty Python quien estaba representando la obra, y cuando uno ha visto mil veces sus películas, y ha admirado su humor británico-satírico-crítico-absurdo, espera ver salir a escena a Cleese o Palin y, claro, no es lo mismo por muy bien que interpreten y canten nuestros Jordi Bosch -qué voz de actor, joder- o la deliciosa Dulcinea Jiménez. Por cierto, Fernando Gil hace un Lancelot sencillamente perfecto.

    Spamalot en Madrid

    En cualquier caso, me eché unas risas con ganas. Sobre todo en los momentos más pythonianos: las golondrinas y los cocos; la guerra de insultos del gabacho; y el malentendido (nunca mejor dicho) entre el padre judío y el guardián cenutrio. O sea, cuando el humor es más absurdo y parece no tener ningún sentido, más gracia me hace el texto de Monty Python. Como siempre, por otro lado.

    Y no quiero dejarme en el tintero el buen sabor de boca de haber disfrutado, una vez más, de la canción más divertida de la historia del cine (véase Brian’s Life), y del teatro musical: “Always look on the bright side of life” (creo que la han traducido como “Mira el lado bueno de vivir”) es, sencillamente, desternillante.

    En fin, si tenéis la oportunidad de ver Spamalot, no lo dudéis: se pasa un rato divertido, y, sí señor, sales silbando ;-)


    Ferrari y Alonso: ¿la fórmula mágica?

    Jueves, 1 Octubre, 2009, 3.739 visitas

    Dicen que la unión hace la fuerza. Y seguro que muchos españolitos andan con la moral más alta hoy que ayer, en esto de la Fórmula 1, después de la noticia -cantada hace mucho-, de que Fernando Alonso será piloto de Ferrari a partir del año que viene. Analicemos lo obvio, para empezar.

    Que Ferrari es la quintaesencia de la Fórmula 1 es algo que sólo un ciego (o un mclarenista irredento, que viene a ser lo mismo) podría negar. La Scuderia no es que sea uno de los grandes: es que es la más grande, y punto. Si a eso le añadimos un bicampeón del mundo, conocido por su gran trabajo a la hora de mejorar los coches que ponen en sus manos, o sea a Alonso, estaríamos ante una fórmula mágica: el mejor piloto en la mejor escudería. Ahí es nada.

    Il Cavallino Rampante de Ferrari

    Pero yendo un poquito más allá, permitidme expresar mis dudas, y mis esperanzas. Las primeras vienen del hecho evidente de que Ferrari no está pasando por sus mejores momentos. No es ya que no esté en la cresta de la ola, es que parece instalada en una calma chicha muy peligrosa, pues ha cedido el protagonismo al enemigo habitual, pero, sobre todo, a los rivales “pequeños” que se han subido a las barbas del gigante a base de buen trabajo e innovación constante, además de presentar a unos directivos responsables y unos pilotos entregados a sus causas. Ferrari lleva una deriva indigna de su fama, cuya culpabilidad empieza por los directivos de la escudería, con Montezemolo a la cabeza, y acaba con unos pilotos relajados, creídos y crecidos sin ninguna razón de peso, salvo la de ir vestidos de rojo.

    Y paso, pues a las esperanzas, que a estas alturas son obvias. Se basan en la llegada de un piloto con hambre de título, con ganas de correr en un cavallino rampante, con necesidad de reivindicarse como el mejor. Ese es Alonso, el llamado a ser la gran esperanza rossa. Mi deseo, ya que resulta imposible que nos quitemos de encima al inútil de Montezemolo, y parece difícil que cambiemos a Massa por alguien más fiable (o sea, por cualquiera), es ver a un Alonso con el cuchillo entre los dientes, mejorando carrera a carrera su Ferrari, sin prisas pero sin pausas.

    Bienvenido, Fernando. Será un placer darte la enhorabuena, porque lo que tú hagas en Ferrari, si lo haces bien y la Scuderia te sigue en tu ambición -esa es mi gran duda-, será bueno para los ferraristas. Y no sabes lo necesitados que estamos de alegrías, macho.