Lo que tenía que pasar ha pasado: mañana será mi último día como MVP de Microsoft. Desde 2003 hasta 2012 he tenido el placer de compartir muchas experiencias con colegas frikis de todo el mundo expertos en tecnologías de Microsoft. Y me lo he pasado bien. No: muy bien. Por quedarme con algo, me acuerdo aquí y ahora de los viajes a Seattle, con los desayunos a la americana en Pike Place Market, y el café con half and half a 1$; con el jazz y el bourbon cerca de Pioneer Square; con el Jul’s Dance y el baile de la cucaracha al lado de la furgoneta de YMCA, en Alaskan Way, y la subida vertiginosa -hijos de puta- al Space Needle.

También me acuerdo de tantos geeks que no pienso nombrar porque seguro que me dejaría alguno en el tintero, y no sería justo: todos han sido mis amigos, y muchos lo siguen y seguirán siendo. De mis MVP Leads, Alberto y Cristina: os las he liado pardas, ¿eh? En fin, un recuerdo para toda la buena gente que me he encontrado en este tiempo.
Ahora es el momento de repensar muchas cosas, de reinventarme, de aprovechar cierta sensación de liberación que noto por aquí dentro, de disfrutar de no sentirme responsable de muchas cosas. Me pongo a ello. Y aquí me tenéis, para lo que necesitéis. Como siempre




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