Puestos a soltar topicazos, digamos que a un restaurante gallego hay que pedirle buen pulpo, a uno asturiano buena fabada, y a uno valenciano buen arroz. Pero, por la parte que me toca como valenciano, no creáis que resulta tan fácil encontrar eso: un restaurante de cocina valenciana que haga buenos arroces. Los hay, claro está, pero en muchas ocasiones lo que de bueno tiene el arroz que sale de la cocina se pierde en los entrantes, o en la bodega, o simplemente en el trato y el servicio. Eso sin contar con la proverbial falta de imaginación de tantos restaurantes valencianos que, con aquello de hacer paellas clásicas con buen tino, olvidan algo tan importante en la gastronomía como es la creatividad.

Viene esto a cuento porque he tenido la ocasión de acudir, invitado por sus dueños (a los que conocí a través de su página de Facebook) al restaurante que da título a esta entrada: La Matandeta. Está situado en un entorno natural magnífico, en medio de L’Albufera, en el camino que une las poblaciones de Alfafar y El Saler, todo ello bien cerca de Valencia capital. Desde su terraza exterior el paisaje se compone de campos de arroz, con una vista lejana de la ciudad, y otra más cercana del parque natural de El Saler. Sólo en el exterior se puede fumar, lo que, en lo que a mí respecta, me convierte en un cliente de primavera y verano, pues no tengo costumbre de acudir a sitios en los que no se me permita darle al cigarrillo a mis anchas. Pero claro, en esa terraza, con esas vistas, y pudiendo fumar, el ambiente ya me había ganado.

Y no sólo el ambiente, porque el trato de las personas que se encargan del restaurante es muy amable -pero sin estridencias ni pesadez-, muy profesional y, sorpresa, muy culto. Mª Dolores, la jefa de La Matandeta, se acercó a nuestra mesa en varias ocasiones para proponernos desde juegos y adivinanzas referidas las más de las veces a cuestiones gastronómicas, hasta para aconsejarnos y dejarse aconsejar sobre lecturas apasionantes.

Pero La Matandeta es un restaurante dedicado a la cocina típica valenciana, no lo olvidemos. Así que dejadme que os cuente, sin dar demasiados detalles -ya tendréis ocasión quienes paséis por allí de probarlo todo por vosotros mismos- que los entrantes eran tan clásicos como sorprendentes, y que Rubén, el jefe de cocina, nos regaló el paladar con un espléndido arroz con perdiz y setas, lo que demuestra una vez más que se puede cocinar académicamente, pero con la mente abierta. Al fin y al cabo, el arroz es capaz de atrapar sabores y liberarlos en nuestra boca sólo para darnos placer.

No hace mucho preguntaba a unos amigos dónde llevarían ellos a alguien que viniese de fuera de Valencia a comerse un buen arroz, que no necesariamente -aunque también- fuera una paella al uso. En fin, ya no necesito que me contesten: La Matandeta es la respuesta. Que lo disfrutéis si decidís hacerme caso. Y ya me contaréis.

© 2008-2011 - Pani Paniagua Pani.ES (blog) - Paniagua.ES (web) Suffusion theme by Sayontan Sinha