Agosto de 2009
Lunes, 24 Agosto, 2009, 3.030 visitasEste mes de agosto está siendo de lo más tranquilo. Sobre todo, ahora que se va acabando, me acuerdo de lo que he hecho y dejado de hacer, y de lo que ha pasado a mi alrededor, de lo que he visto, de lo que me he reído, de los ratos buenos y de los otros. Y no me resisto: esto hay que bloguearlo, así que allá vamos.
Agosto: vacaciones
Sí, yo soy de los tradicionales. Tengo vacaciones este mes, como tantos otros. Eso quiere decir que uno se va de viaje a la vez que el resto del mundo, con las consiguientes aglomeraciones típicas de agosto, con visitas a sitios llenos de otros turistas que, como yo, quieren pasar sus vacaciones lo mejor posible. La verdad es que, no obstante, no imagino otra época del año mejor para tener vacaciones. Me gusta la playa, soporto el calor mejor que el frío, me encanta la sensación de beberme una cerveza muy fresca mientras me preparan un plato de pescaíto frito, y sin trabajar. Nada. Definitivamente, me gusta agosto.
De viaje: Salamanca y un reino
Mi viaje de este verano ha sido a Salamanca. He estado en la ciudad dorada, disfrutando de su arquitectura, de sus tapas, de los paseos por sus calles. He visto lo que todo turista debe, seguramente, ver. Y me ha gustado mucho. No he podido evitar repensar a Unamuno. Lo injustos que hemos sido con ese hombre desde la izquierda, y lo maravillosa que España habría podido ser de no haber mediado hijos de puta como Franco o Millán-Astray. Qué derecha civilizada perdimos la oportunidad de tener. En fin.
Además, en una de mis correrías por la provincia visité Miranda del Castañar, donde, de repente, me encontré con una casa en cuya puerta había inscripciones que, junto a un presunto escudo de armas, decían: “JOZE PANYAGUA. AÑO DE 1698″. Un alegrón, vamos, para alguien que pensaba que los Paniagua éramos los desarrapados de Extremadura o de Castilla, que vete tú a saber. Me acuerdo ahora de las risas que me eché a costa del descubrimiento. Porque, si hay una casa de los Paniagua, y con escudo, eso es que este humilde republicano podría provenir de familia de alta alcurnia. Y, puestos a elegir, para qué quedarse en Conde o en Duque. Así que dicho y hecho. Me he autocoronado como Rey de Miranda del Castañar. Con dos cojones

Deportes: pachangas, Nadal y F1
Las pachangas amistosas del fútbol de verano me la pelan, qué os voy a contar. Incluidas las supercopas y demás mierdas de competiciones sin valor. Llamadme elitista, pero lo que no sea la Liga y la Champions me la suda ampliamente. Por cierto, esto vale juegue quien juegue, no os penséis que es envidia insana madridista porque el Barça se haya llevado la Noséqué de Nosédónde. Ya expliqué por aquí, hace mucho tiempo, el valor que le doy yo a la Copa, a la Supercopa, a la Megacopa, y a la madre que las parió. Otra cosa muy diferente es ver cómo se va formando un equipo, mi Madrid del alma, con la llegada de buenos jugadores y de un entrenador que me parece que tiene la cabeza bien amueblada. Y me ilusiona ver a Xabi Alonso con nuestra camiseta, qué queréis que os diga.
Hablando de otras cosas, me encanta ver a Rafa Nadal recuperándose, y disfruté viendo a Barrichello ganar el Gran Premio de Valencia (sí, ya sé que se dice “de Europa”, pero…). Se le veía tan feliz que hasta me acordé de cuando estaba en Ferrari. Por cierto, a los que toman decisiones en la Scuderia: podéis iros a la mierda de mi parte. Sin ánimo de molestar.

Y, en fin, el verano sigue, tengo un añito más -cumplí 43 el día 22-, las vacaciones no han terminado todavía, no me apetece hablar de cosas tecnológicas -bueno, va: he disfrutado como una mona de feisbukear desde mi Windows Mobile; y el nuevo Windows 7 recién instalado es simplemente maravilloso- y no pienso poner ningún impedimento a que me sirvan más cerveza helada y pescaítos. Pensándolo bien, mejor no dejarlo para otro día. Esta noche, al bar. ¿Alguien se apunta?



